Ya habrás oído hablar de las ETS o Enfermedades de Transmisión Sexual. El contagio de estas enfermedades se produce mediante las relaciones sexuales, ya sea sexo vaginal, oral o anal.

Existe cura para aquellas ETS que son causadas por bacterias, hongos o parásitos; sin embargo, de momento no existe cura para las ETS causadas por virus, aunque los medicamentos pueden ayudar a reducir los síntomas y a mantener la enfermedad bajo control. La prevención es el método más seguro y fiable para evitar el contagio de estas enfermedades.

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es el virus más conocido, ataca y destruye células del sistema inmunitario que combaten las infecciones, pudiendo evolucionar al SIDA si no se sigue un tratamiento apropiado. EL VIH puede propagarse a través de la sangre, del semen, del líquido preseminal, secreciones vaginales y rectales y a través de la leche materna. Los síntomas a veces pueden confundirse con una gripe o una mononucleosis. Ante la duda, consulta con un especialista.

Otro virus común es el Herpes Genital, pudiéndose contagiar sin necesidad de que el portador tenga síntomas. De hecho, éstos pueden ser fácilmente confundibles con otras afecciones, como gripe o afecciones de la piel. También pueden aparecer ampollas y llagas en los genitales, acompañado de picor y dolor. Aunque la infección permanece en el cuerpo para siempre, la cantidad de brotes tiende a disminuir con los años.

Algunas de las ETS producidas por bacterias son la sífilis, la gonorrea y la clamidia. Éstas sí pueden curarse mediante el uso de antibióticos.

La sífilis suele presentar úlcera en la zona de contacto, aunque semanas después ésta desaparece y surgen nuevos síntomas como manchas en la piel, afecciones hepáticas, óseas o articulares, acompañadas de malestar general y fiebre. Por eso es tan importante detectarla a tiempo para evitar que la infección se extienda.

La gonorrea presenta dolor en la zona afectada, así como secreción de fluidos infecciosos por la uretra, inflamación de los testículos, aumento de la frecuencia o urgencia urinaria, etc. Diagnosticarla a tiempo es crucial para evitar efectos secundarios como la esterilidad y la extensión de la infección al resto del organismo.

La clamidia suele presentar los síntomas pasadas varias semanas desde el contagio. Pueden aparecer secreciones de fluidos anormales, dolor en las relaciones sexuales o ardor al orinar. Si no se trata a tiempo puede ocasionar problemas de infertilidad.

Para no llevarte sorpresas, asegúrate siempre de practicar sexo con preservativo y de mantener una buena higiene genital. ¡Está de tu mano!